miércoles, 31 de octubre de 2007

OTRA VERDAD DEL PERIODISTA MARINO ZAPETE CORNIEL...CON DIEZ MARINO ZAPETE LA REPUBLICA DOMINICANA FUERA MUY DIFERENTE, SE NOS RESPETARA MAS.

SE BUSCA UN DIPUTADO O UNA DIPUTADA DECENTE

Marino Zapete Corniel

En los últimos días he luchado para autoconvencerme de que entre los diputados dominicanos queda todavía aunque sea una persona decente. Pero por más generoso que quiero ser, siempre llego a la misma conclusión: la palabra decencia no existe en el código de los diputados dominicanos.
Supongo que al leer el primer párrafo, la mayoría de mis lectores ha pensado que soy un radical, un rosca izquierda o un sin remedios, como suelen llamarme algunos amigos y otros no tan amigos. Sin embargo, la realidad es que entre los diputados dominicanos no hay el menor indicio de decencia.
Me dirán que no puedo medir a todos con el mismo rasero y me preguntarán cómo es posible que dude de la decencia de algunos amigos que tengo en la Cámara, por los cuales hasta he llegado a votar en determinados momentos.
Sencillo. No creo que una persona que se considere decente pueda guardar silencio cómplice ante la indecencia de la presidencia de la Cámara de Diputados de contratar servicios legales, pagados con los dineros del pueblo, para defender a la diputada peledeísta Lethi Vásquez Castillo, acusada de propinar una golpiza a la encargada del restaurante de dicha Cámara.
Para los que olvidan con rapidez, debo recordarles que a principios del pasado mes de octubre, la señora Lucy Rodríguez, encargada del restaurante de la Cámara, presentó una querella formal contra la diputada Vásquez Castillo, luego de recibir una golpiza brutal de parte de la legisladora y de su amiga Yanet de la Rosa Medina, hermana de la también diputada Yuderka de la Rosa.
Los medios de comunicación dieron cuenta de que la diputada Vásquez Castillo, ex-esposa del señor Luis Incháusti, uno de los principales implicados en el famoso caso PEME, se molestó con la señora Lucy Rodríguez, porque ésta, cumpliendo instrucciones de las autoridades de la Cámara, le advirtió que no debía llevar invitados que no fueran legisladores al restaurante exclusivo para las personas que ostentan esa investidura.
Versiones periodísticas cuentan que luego de conminar a la agraviada a su oficina, la diputada Vásquez Castillo, acompañada de su amiga Yanet de la Rosa, cerró la puerta, le propinó una golpiza inmisericorde, salió del lugar como si nada hubieses pasado, y se trasladó al salón de sesiones de la Cámara, donde se burló de su víctima, mostrando a algunos colegas sus nudillos alterados por los golpes que le propinó.
El pueblo pudo ver en las fotografías publicadas por la prensa a la señora Lucy Rodríguez con un cuello ortopédico y un cabestrillo para contener las molestias en el costado izquierdo y el cuello.
Pero el comportamiento de la señora Lethi Vásquez Castillo no es el único brutal, arrogante e impropio entre los diputados del Partido de la Liberación Dominicana en estos días. Recordemos que recientemente, la Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos se vio precisada a someter a la justicia al legislador peledeísta por la provincia Santo Domingo Elvin Antonio Fulgencio (Pilo), por agredir a las autoridades que intentaron allanar una farmacia de su propiedad ubicada en el sector Los Mameyes.
Según los reportes periodísticos del incidente, las autoridades correspondientes expidieron una orden de allanamiento para requisar el edificio que aloja a la farmacia Mi Salud, propiedad del señor Fulgencio, basados en evidencias de que allí se mercadean medicamentos falsificados, pero el legislador no sólo impidió la requisa, sino que, ayudado por sus espalderos, expulsó de la farmacia a las personas que cumplían con su deber y propinó golpes y heridas a varios de los presentes.
Me dirán que los hechos cometidos por la diputada Vásquez Castillo y por el diputado Fulgencio no son imputables a toda la matrícula de la Cámara, pero no podrán justificar el silencio cómplice de aquellos que se han vendido como personas honestas y no han dicho ni “esta boca es mía”.
¿A caso puede una persona que se considere decente justificar que la Cámara de Diputados use los fondos de una sociedad tan pobre como la nuestra para pagarle abogados a una diputada que ha agredido a una empleada de la propia Cámara por cumplir con el deber que su institución le ha encomendado?
¿Es decente callar la acción de un legislador que violenta la ley, comercializando medicamentos falsificados, y luego agrede a los representantes legítimos de la autoridad para encubrir su delito?.
Ante el silencio cómplice de los diputados que aún consideraba decentes, no me queda de otra que admitir la caída de los últimos santos del altar. Qué pena me da.


zapecorniel@gmail.com

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